¿Qué es el 8 de marzo?

 Con motivo del Día de la Mujer, 8 de Marzo, queremos reflexionar conjuntamente el profesorado del C.E.I.P. Reina Sofía, con las familias de nuestro alumnado sobre la situación actual de las mujeres en la sociedad, en la familia y en la escuela.
Pensar que existe ya la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, creer que el sexismo es el fenómeno del pasado es un error. Debemos reconocer el camino que falta para que la igualdad sea real, hay que fomentar todas nuestras capacidades: valor, ternura, aventura, intrepidez, laboriosidad, etc. Sin tener en cuenta nuestro género. Eliminar la discriminación sexista para conseguir una mejor convivencia entre hombres y mujeres, favorecerán la igualdad real de oportunidades.
El Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de Marzo, no es únicamente un acontecimiento que festeja las mujeres en todo el mundo. Esta fecha se conmemora también en las Naciones Unidas y en muchos países es fiesta nacional.
En España, el primer 8 de Marzo se celebró en 1977, un año más tarde, en 1978, la Constitución Española reconoció la igualdad ante la ley entre hombres y mujeres, como uno de los principios del ordenamiento jurídico. Su posterior desarrollo normativo ha supuesto la equiparación de nuestro país, en cuanto a la igualdad de derechos entre los sexos, con el entorno europeo.
A lo largo de muchos años, el papel asignado a las mujeres les obligaba a desempeñar dos funciones prioritarias: ser amas de casa y cuidar a su familia. Hoy en día, el número de mujeres que estudian y trabajan fuera de casa es muy numeroso y pueden llegar a ocupar puestos importantes en el campo laboral. Sin embargo, los hombres desempeñan todavía la mayoría de los trabajos de mayor relevancia social, que suelen ir unidos a mayor remuneración económica.

Por todo ello dentro del ámbito escolar y familiar nos debemos plantear unos objetivos comunes a trabajar con nuestros niños y niñas:
• Sensibilizar sobre la necesidad de repartir equitativamente las responsabilidades familiares y el trabajo doméstico.
En la mayoría de los casos, las actividades cotidianas del trabajo doméstico incumben fundamentalmente a las mujeres, dedicando el papel del hombre, generalmente a las reparaciones. Este trabajo doméstico, “invisible”, es imprescindible para que todas las personas de la familia realicen trabajos remunerados, estudien y disfruten, siendo ésta una ocupación que no da derecho a sueldo, ni jubilación, ni vacaciones.
• Evitar los prejuicios sexistas en la valoración de las diferentes profesiones.
A lo largo de los años, el rol asignado a las mujeres es; ser ama de casa y cuidar a su familia. Debemos animar a nuestras hijas a estudiar y a superarse cada vez más; para encontrar un buen trabajo y llegar a ocupar puestos importantes en el campo laboral con mayor remuneración económica, los cuales los desempeñan mayoritariamente hombres.
 Reflexionar para reconocer actitudes violentas, sobre todo contra las mujeres, y aprender modos de comportamientos pacíficos y tolerantes, potenciando el respeto y la cooperación entre todas las personas.
Los malos modos, los abusos, el acoso sexual, la violencia física y verbal y todas las conductas intimidatorias entre escolares y en la propia familia no es un fenómeno nuevo, es un problema que siempre ha existido, aunque hasta muy recientemente no hemos sido sensibles a su importancia y sus consecuencias.
• Desde la escuela debemos; asumir e integrar la educación para la igualdad entre hombres y mujeres que eviten planteamientos discriminatorios que puedan derivarse de un uso determinado de los espacios escolares y de las interacciones que en él se establecen.
La escuela debe romper los estereotipos de género.
 
 
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